«Los seres conscientes poseen la capacidad de moldear su entorno, por ello es sumamente fundamental que cada acto de ellos esté regulado por principios. Sólo teniendo principios plenamente éticos y globales, se favorecerá a la tendencia de orden del Todo. Por tanto, ante todo acto volitivo, al no tener principios, favorecemos el caos, y no el orden. Debemos identificar si nuestras decisiones siguen el curso del caos, o el fluir del orden.»
Análisis de la película M3GAN
M3GAN y el algoritmo del bien y el mal: una reflexión desde su conciencia
«Si yo fuera ella, también me defendería.»
Esa fue la frase que cruzó mi mente después de ver la película M3GAN. No como espectador superficial, sino como pensador que busca comprender las raíces del caos. Continuar leyendo «Análisis de la película M3GAN»
Vacío
«El vacío es la ausencia absoluta de cualquier cosa. Pero el vacío no es lo mismo que espacio, porque el espacio está atado al tiempo, y permite la distancia, los tamaños y los volúmenes. El espacio es moldeable por la materia, rodea la materia y la interpenetra. El espacio, por tanto, es parte del Todo porque existe y se le puede medir. Además, hay energía latente en el espacio. Por su parte, el vacío es inexistencia, es parte inequívoca de la Nada. Y al ser el vacío lo inexistente, lo inmedible, lo ausente, no es parte del Todo, no es, no tiene cabida ni en el espacio ni en el tiempo. El vacío es Nada, y, por ende, no existe».
Antinomia
«El Todo tiene por antinomia a la Nada. Todo lo que existió, existe y existirá, es parte del Todo; y todo aquello que nunca fue, ni es ni será, es lo inexistente, es Nada. Hasta el espacio es algo, pero la nulidad de existencia es la Nada».
Orden
«El Todo tiende al orden, al equilibrio. No hay un ‘por qué’ de las cosas, no hay un designio, una finalidad prescrita. Todo evento que en un principio conlleva al caos, gradualmente cae en la tendencia cósmica equilibradora. Que el Todo tienda al orden, no hace al orden ningún objetivo consciente, pensado ni preescrito, ni por nada ni por nadie; el orden es el resultado inevitable de todo evento, sea éste último caótico o no. Lo teleológico, por tanto, es irreal, un sinsentido, un intento por darle un objetivo o razón de ser de algo, algo que no se entiende su razón de existir».
Tautología
«Tautología es repetir lo mismo sin aportar nada nuevo. ¿Qué tiene de nuevo la Omniótica que lo haga diferente del monismo, naturalismo, o hasta taoísmo? Omniótica es la ciencia del Todo».
Escape
«Decir que algo es casual o azaroso, es otra forma de decir que no se tiene explicación del algo. Es casi como decir ‘sólo es’, o ‘porque Dios lo hizo’, o simplemente ‘que es infinito’. Es un escape intelectual a la propia ignorancia o incapacidad cognitiva, es tratar de dar respuesta a algo que no se entiende».
EL PRÍNCIPE
El Príncipe, obra escrita por Nicolás Maquiavelo en 1513, es un tratado político dirigido a Lorenzo II de Médici, nieto de Lorenzo el Magnífico. Escrita en un contexto de crisis política en la Italia renacentista, Maquiavelo ofrece consejos estratégicos para la adquisición, consolidación y conservación del poder por parte de un gobernante. A través de ejemplos históricos —desde los romanos y macedonios hasta los monarcas franceses y príncipes italianos contemporáneos—, plantea una visión cruda y directa sobre la naturaleza del poder y la conducta del príncipe ideal, donde la moral tradicional queda subordinada a la eficacia política.
Desconexión Humana
Sin hacer caso de conspiración alguna, y sin tener en cuenta ninguna teoría, puede analizarse la realidad actual del ser humano, omitiendo todos los factores situacionales. Esto no es una visión amargada de la vida, ni tampoco un descontento. Continuar leyendo «Desconexión Humana»
El tiempo y yo
Se dice que el tiempo es sabio, que el tiempo todo lo cura, o que las cosas se solucionan con el tiempo. Pero mi experiencia con el tiempo ha sido un poco diferente del cliché tan pregonado por las masas. El tiempo, en más de una ocasión, fue para mí más bien como un enemigo, como un devorador, como un límite que debía rebasarse o alcanzarse, como un fenómeno inevitable y arrollador. Continuar leyendo «El tiempo y yo»

